Médico de los Cuerpos y de las Almas

Febrero 2019
Médico de los cuerpos y de las almas

 

“Todas tus enfermedades serán curadas. No tengas miedo. Dices que tus enfermedades son graves, pero este médico (Cristo) es Omnipotente. No hay enfermedad que el Omnipotente no pueda curar” (San Agustín)

 

     En el mes de febrero recurre la Jornada Mundial del Enfermo que se celebrará solemnemente en Calcuta, India el 11 de febrero. El Papa Francisco, poniendo como ejemplo a Santa Teresa de Calcuta, invita a todos los católicos e instituciones católicas a no olvidarnos nunca de los enfermos. Nuestra preocupación por ellos surge de la encomienda hecha por el Señor en el Evangelio “gratis han recibido; denlo gratis” (Mt 10,8).

    Todos hemos experimentado tanto en nuestra persona como en la de nuestros seres queridos lo que significa padecer la enfermedad. La ciencia médica ha logrado alcances considerables en la comprensión y el combate a las enfermedades. Sin embargo no hemos logrado erradicar el malestar de nuestro ser. Y nunca lo lograremos, puesto que es parte inherente a la fragilidad y condición del ser humano caído. 

    El deseo de mitigar el dolor y las consecuencias de la enfermedad en el ser humano es algo encomiable y digno de elogio, pero no olvidemos que al llevarlo a cabo estamos ante un misterio que hunde sus raíces en el ser mismo del hombre y por tanto hemos de conducirnos con ética y respeto a la dignidad del enfermo, que no deja nunca de ser una criatura humana.

    En el mismo tema queremos decir a todos que nuestra parroquia arrancará en este mes la formación de la comisión de Cáritas Parroquial, un grupo de hermanos y hermanas que velará y promoverá la preocupación social y caritativa que todos deberíamos tener. Entre las actividades caritativas ocupa un lugar especial el cuidado y preocupación por los pobres y de los enfermos. Aprovechamos para invitar a todos a que nos sensibilicemos ante la necesidad tan urgente que tenemos de dejarnos interpelar por nuestros seres queridos que más sufren. Pensemos en los que nadie visita y aquellos a los que no se les ofrecen los debidos cuidados ni físicos ni espirituales. Dios es el médico amoroso y providente, nosotros somos instrumentos en sus manos para llevar a cabo su voluntad.

    ¡Que sea un mes lleno de bendiciones!